lunes, 8 de diciembre de 2014

Canción de Invierno











C A N C I Ó N    D E   I  N V I E R N O


Nunca salí con nadie porque a nadie quise más que a mí,
Mirando de reojo quise hacerte emperatriz,
Pero, soy tímido y prefiero,
mirarte desde lejos a pillar complejo si me haces un feo,

Si sonríes yo sonrío y me hago el tonto si me miras,
Desvío la mirada si sospecho que vigilas,
Y es que chica, me intimidas como pocas,
Te vi subirte al tren con la mirada vacía,

Cómo una mujer así, puede sentirse mísera,
Será que el aire está viciado en las altas atmósferas,
Pura la soledad que asola a esta sociedad,
Que apura a la persona y que plantea la duda,

¿Qué estaré haciendo bien? Y, ¿qué estaré haciendo mal?
Pensé, en el trayecto del tren, preguntarle el nombre,
Pero soy tímido, y mi habla no responde,
Se esconde donde pueda, donde no pueda encontrarme,

Y me enmudece el habla, justo donde grita el alma,
Un nudo en la garganta por sentirme un pagafantas,
Tonto por intentar entrar,
A la tía elegante, que se mostraba distante antes de empezar,

Hay de ti si vieras lo que ven estos ojitos,
Si pudieras ver lo que yo veo, cuando me giro,
Cuando te miro, y veo un pájaro enjaulado,
Que espera ser liberado, para seguir su camino.

Si  me miras, yo desvío, yo te miro, tú me miras,
Tú sonríes, yo sonrío, y ahí es donde está la magia,
Pero yo te miro y tú desvías, no me miras, me deprimo,
Te describo, bajo el frío, del mes  de noviembre,

Y Hoy me han vuelto a enamorar en el trayecto de una hora,
Y ahora es mi alma quién llora cuando vuelve a irse sola,
Sola por la puerta, y solo añora una señora,
Que perfore esta coraza, abrace mis vicios menores,

Preguntando a los cristales, el cómo sería,
Si la chica seria si quisiera, vernos algún día,
Dar la vuelta a la rutina, hacerla más tranquila,
Y ver de cerca esas patitas infinitas,

Pero, eres la chica estalactita,
No te inmutas ni disfrutas de mis comedias trágicas,
Gélida y pasiva mira como distraída,
Ida como de este mundo, vuela en su mundo profundo,

Mareo el lapicero hasta que suene sincero,
Hasta que pase el invierno y vuelva a sentirme cálido,
Pero áspero me siento porque sigue a bajo cero,
Y sin tu refugio casi me siento desnudo,

Y noto ya los copos, como caen y me calan,
Como arranca el tren, y se te lleva a otra parada,
Historias cruzadas, yo en Tudela de Navarra,
Tú seguiste al Norte y te perdiste entre montañas,

Ahora paseo, entre luces y aguaceros,
Caminando cabizbajo y con los cascos,
Maldiciendo el pensamiento,
que no habla en el momento, y solo piensa en el lamento.


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